Balance de despedida.

Qué mejor forma de hacer balance de este año que rescatando trocitos de mi, trocitos que se quedan atrás, escondidos en libretas antiguas y que hoy he rescatado para intentar entender este último año, desde el principio.

Enero de 2016

«Yo no sé andar por nuestras calles
sin pisar con vergüenza estos cimientos
construidos por unas manos que ahora desprenden dolor».

12 de febrero de 2016

«Se intercalan y jamás chocan
dejando unas manos vacías de tiempo
sin nada que construir
nada que destruir».

2 de marzo de 2016

«Inundando hasta el último lunar de su espalda,
un trabalenguas de miradas
en el que yo siempre perdía
pero jamás me sentí vencida».

29 de marzo de 2016

«(…)
evita corazones ardiendo,
pero el mío ya es una bola de fuego
y siempre son mis manos las que se queman
cuando intento mantenerlo a la altura de los daños».

10 de abril de 2016

«Consumo las mentiras como drogas
pero en vez de envejecerme me engordan
y odio odiarme
odio seguir llorándole al espejo
odio seguir en la cárcel que he construido por ser incapaz de quererme bien».

Mayo de 2016

«Reía como si no conociera a la soledad
y había que conocerse algo más que su cama
para saber que fue precisamente conocer a la soledad
lo que le enseñó a reír de esa manera».

23 de junio de 2016

«Me marean las carreteras sin curvas
y me molesta no haber encontrado mi destino
después de haber pasado tanto peaje».

30 de agosto de 2016

«Como esa niña que no entiende que colorear fuera de los bordes no sea arte,
que entiende la música como alguien cantando a gritos su canción favorita
y la danza como dar brotes por su habitación con un peine en la mano».

28 de septiembre de 2016

«Eres el elefante de mis telarañas
(sigues intentando romperme
y fracasando en cada intento)».

16 de octubre de 2016

«Y no entiendo estos versos que no riman con ninguna canción
pero suenan a la banda sonora de todo el oleaje
que rompió en nuestra casilla de inicio».

3 de noviembre de 2016

«Luces que parpadean
advirtiéndome del atropello antes de empezar a cruzar
ojalá no llegue la luz del día a apagarlas».

15 de noviembre de 2016

«Este cuerpo que todavía carga con los rasguños de haberme odiado demasiado tiempo,
un odio encarcelado en mis ojos
y todavía no he encontrado en mi interior las llaves que liberen algo de paz».

7 de diciembre de 2016

«Piso los cristales de todas las ilusiones rotas,
no hay calor más efímero ni menos reconfortante
que el de la luz que asoma por el resquicio de la puerta
pero nunca llega a inundar».

Como cada año, mantengo mi propósito/esperanza/llamadlo como queráis: menos odio. 

 

Anuncios
Balance de despedida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s